Filosofando

¿Somos unos bocachanclas en las redes sociales?

Somos bocachanclas en las redes sociales

Las redes sociales han revolucionado la forma que teníamos hasta ahora de comunicarnos. Lo que antes se quedaba en un círculo reducido de personas, en la actualidad se difunde casi al instante.

 

Pero, ¿somos realmente conscientes de la repercusión de nuestras palabras en el mundo online?, ¿nos estamos convirtiendo en unos auténticos bocachanclas en las redes sociales?

 

No me suelo escandalizar fácilmente, pero muchas veces me dan convulsiones al ver algunos los comentarios que se publican en Internet. ¿Siempre hemos sido así de bestias o es que nos estamos embruteciendo con el paso del tiempo?

 

No entiendo muy bien por qué y es una pregunta que me llevo haciendo desde hace un tiempo. ¿Por qué somos tan bocachanclas en las redes sociales?, ¿por qué somos tan animalacos a la hora de expresar nuestras opiniones?

 

Tengo algunas reflexiones sobre nuestra forma de comunicarnos que me gustaría compartir contigo, ¡a ver qué te parecen!

 

¿Somos unos bocachanclas en las redes sociales?

 

1# De la libertad de expresión a la vía rápida del insulto hay un trecho

 

¿Recuerdas tu adolescencia y el famoso toque de queda para llegar a casa? Cuando dejabas de ser el paria que se recogía a las doce, te convertías en la reinona del Saturday Night.

 

¿Tú también lo dabas todo y volvías con los churros bajo el brazo? A lo mejor eras más sosegado, pero yo te confieso que mis primeros fines de semana después de que me firmasen la carta blanca fueron míticos. Era la gran liberación tras casi veinte años de lo que, en aquel entonces, veía como un control injustificado.

 

Pues creo que con Internet (y las redes sociales en particular) está pasando algo similar. Da la impresión de que hemos estado tan asfixiados y controlados durante toda nuestra vida, que si no nos cagamos en la puñetera madre que parió a alguien no nos quedamos a gusto.

Como que, si no nos acordamos de toda su santa familia, no parece que estemos dando una opinión sincera.

 

A veces me pregunto de dónde ha salido tanta diarrea verbal y mental.

 

¿Libertad de expresión o insulto fácil?

 

Sí, vivimos en una democracia con una libertad de expresión reconocida por la Constitución del 78, pero eso no nos da derecho a insultar como si no hubiese un mañana.

 

Siempre digo lo mismo: empatía. Aquellos que desembuchan esas burradas en Internet no son capaces de pensar y analizar que detrás de cada foto, noticia o historia, hay una persona.

 

Una persona que tiene padres, hermanos y amigos. Que también, como ellos, tiene perfiles en las redes sociales. Que sabe leer y puede escuchar.

 

A todos los que vomitan esa violencia verbal online les pondría en la situación de que fuesen ellos mismos, sus hijos, sus madres o sus hermanas los humillados e insultados. Les diría que sus madres o sus hermanas no son mejores que las de los demás. Que el resto de madres y hermanas también duelen.

Me gustaría saber qué opinan en ese preciso momento en el que se ha dado la media vuelta a la tortilla.

 

¿Esperas una llamada de trabajo?

 

2# ¿Buscas trabajo? Te puedes quedar criando malvas…

 

Vamos a ver un ejemplo sencillo. Imagina que llevas en paro una temporada y llega a tus oídos una buena oferta de empleo.

 

Tu currículum destaca sobre los demás y te llaman para realizar una entrevista. Una vez allí, te comentan las características del puesto, tareas a desarrollar, remuneración, etc.

 

Tú sigues a lo tuyo, soñando: esto pinta muy, pero que muy bien. Soy el candidato ideal.

La empresa en cuestión, además de pedir referencias y contactar con ellas, también investiga tus perfiles en redes sociales. Fin de la historia y a seguir criando malvas.

 

Y te preguntarás por qué. Muy sencillo. El headhunter de la empresa ha visto que tu actividad en redes sociales es más que cuestionable.

 

Esta historia es ficticia y un poco exagerada, pero no sería la primera vez que alguien es descartado o despedido por un comportamiento poco ético en la red.

 

Aquí te dejo una noticia que hace referencia al despido de una directiva por un comentario muy poco afortunado en Twitter. ¿No crees que es una manera mu’ tontaca de perder una oportunidad laboral? Es una lástima que no hubieras atado en corto a ese Alien que llevabas dentro…

 

No te ampares en el anonimato para cometer delitos online

 

3# ¿Complejo de ninja en las redes sociales? Tu bomba de humo no es tan buena

 

Una de las creencias más extendidas es que somos seres anónimos ciberespaciales. Vamos, unos ninjas en la red escondidos tras nuestras bombas de humo.

 

Hasta cierto punto esto es cierto, porque algunas redes sociales se niegan a facilitar determinados datos para evitar la violación de las leyes de privacidad.

 

Así que el amparo en este supuesto anonimato nos hace apretar el botón del aspersor escatológico y ¡hala, a salpicar mierda a todo lo que se mueva!

 

Desde hace tiempo existe un debate abierto sobre la conveniencia de crear nuevas leyes específicas para los medios online. De momento, y hasta llegar a un acuerdo, se aplican las normas establecidas para delitos no virtuales.

 

Buceando por la red, he encontrado este estupendo artículo de David Maeztu en el que describe los 13 delitos que todo tuitero debe conocer. David habla en este caso de Twitter, pero sería aplicable a cualquiera de las redes sociales que utilizamos actualmente.

 

Los delitos que más abundan en la red son los referentes a amenazas, injurias, calumnias y los relacionados con los derechos fundamentales.

 

Si sumamos la seguridad en el supuesto anonimato, el amparo en la libertad de expresión y el desconocimiento de la norma, muchas personas ven una manera sencilla de vomitar todo lo que se les viene a la cabeza.

 

Pero el desconocimiento de la norma no te exime del delito. Así que por ahí no vayas que no cuela.

 

¿Necesitas ejemplos?

Como te decía antes, en muchas ocasiones es casi inviable recabar más información por las políticas de privacidad de las redes sociales.

 

Pero en otras sí es posible identificar y localizar al bocachanclas de turno y darle un buen tirón de orejas.

 

He hecho una recopilación de algunos casos llamativos. Creo que deberíamos pensarlo dos veces antes de escribir ciertos comentarios:

 

 

 

 

Has podido comprobar que, para bien o para mal, lo que publicamos en las redes sociales tiene sus consecuencias en el mundo real.

 

Así que recuerda: los trucos de ninja sólo se ven en las películas. Si no quieres tener problemas de este tipo, no te queda más remedio que ser más educado y menos salvaje a la hora de opinar.

 

¡No te la juegues en las redes!

 

4# Pasados de rosca y media… ¡estamos mu’ lokoooos!

 

Y sino, que se lo pregunten a Carlos Fernández Guerra, ex Community Manager de la Policía Nacional.

 

Carlos Fernández soportaba todos los días comentarios un poco puñeteros. Algunos de ellos tenían su punto de gracia (hay hasta declaraciones de amor 😀 ), pero otros dejaban bastante que desear.

 

Fernández Guerra ha destacado en esta profesión por los mensajes tan peculiares que lanzaba en los perfiles sociales de la policía. Podemos estar de acuerdo o no, pero hay que reconocer que ya ha dejado su impronta en el Community Management.

 

Carlos es civil, pero estaba al frente del equipo de agentes que gestiona la presencia online de la policía (formado fundamentalmente por licenciados en Ciencias de la Comunicación). Además, es el que marcaba las directrices a la hora de publicar contenido.

 

Tal y como reconoce en entrevistas como las que concedió a Diario Sur y La Voz de Galicia, la cuenta de Twitter de la policía española cuenta con muchos trolls, pero con el tiempo y la experiencia han sabido separar el grano de la paja.

 

Personalmente, creo que es digna de alabar esa santa paciencia.

 

Y si por algo se caracterizan los perfiles de la policía, es por utilizar un lenguaje muy cercano y comprensible por todo el mundo.

 

Se podría decir que tiene un punto de golfo, callejero y gamberro para conectar más y mejor con la audiencia.

 

Pero el hecho de que gestionen las redes sociales de una manera tan llana no nos da derecho a trollear y berrear el repertorio completo de borricadas.

 

Hay personas que están tan pasadas de rosca que ni siquiera son capaces de respetar a la figura policial. Date una vueltecilla por su perfil de Twitter (@policia) y verás las perlas que algunos se sacan de la chistera.

 

¿Serías tan valiente cara a cara?

 

5# Valientes virtuales, ¿también en la vida real?

 

Como punto final al post te quería traer esta última reflexión: ¿podríamos decir cara a cara todo aquello que somos capaces de escribir en las redes sociales?.

¿Tendríamos la suficiente vergüenza torera para explicarle a un responsable de recursos humanos el significado de esas maravillas de la literatura que lanzamos?

Y con un policía o una autoridad política, ¿podríamos acordarnos de su familia al completo en las distancias cortas? 

 

Sinceramente, yo creo que no (salvo alguna rara excepción) Creo que la vergüenza nos haría reflexionar.

 

No es cuestión de represión ni mordazas. Sólo es cuestión de educación y empatía. Simplemente se trata de respeto. Ese con el que tanto se nos llena la boca y que siempre pedimos hacia nosotros o los nuestros.

 

Porque llegado el punto en el que justificamos la violencia, nos alegramos de la muerte de cualquier persona o insultamos con verdadera saña en las redes sociales, nos desprendemos de toda humanidad y nos convertimos en auténticas bestias pardas.

No se puede (ni se debe) ser tan salvajemente bocachanclas.

 

 

¿Y tú?, ¿qué opinas sobre cómo nos comportamos en las redes sociales?. ¿Crees que debería existir una normativa específica que regule el escenario online?, ¿crees que esa regulación ad hoc puede traer como consecuencia una pérdida en la libertad de expresión?.

¿Has tenido que lidiar con comentarios como los que te he mostrado en este post?, ¿eres de los que no se queda a gusto si no se acuerda de la madre que parió a alguien? ¡Espero tus opiniones!

 

Imagen de cabecera: Gratisography.com

Imágenes de viñetas: Freepik.com

 

Autor

Bea Peña

Soy periodista de vocación, marketera por una carambola del destino y madre de esta criatura llamada Maycom Tales. Curiosa empedernida, me gusta irme a la cama con una nueva lección aprendida.
Mi sueño es sentarme en un escalón cualquiera de Nueva Orleans y escuchar los acordes de una armónica y una guitarra tocando el blues más puro.

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8 comentarios

  • Perdóname, Marisol, pero como invitas a opinar sobre tu artículo o reflexión, te diré que lo primero que debes hacer o deberías hacer es definir “bocachanclas”. al menos qué es para ti un “bocachanclas” porque para otros puede significar otra cosa. ¿Es un bocachanclas aquél que inconscientemente está compartiendo sus intimidades o gustos particulares de forma pública y expuesta? ¿Es aquél que habla sin saber? ¿es aquél que usa un vocabulario soez? ¿es aquél que no tiene tacto y dice barbaridades sin saber que ofende al que se tiene delante? Porque se puede ser bocachancla en persona o a través de las redes sociales, da igual el vehículo de transmisión de la comunicación, sino lo que se dice, por lo tanto ¿qué es un bocachanclas para ti? YO creo que deberías definir primero el concepto y luego analizar ese comportamiento en las redes sociales, porque te diré algo más ¿acaso no se era bocachanclas antes de las redes sociales?

    Escucho demasiadas veces a los periodistas en sus programas de radio y tv, en sus tertulias, crónicas o comentarios echar la culpa a “las redes sociales” de todo. Y esto lo hacen porque la única crítica que les viene de su mala praxis periodística es a través d elas redes. Y aquí se da un fenómeno curioso: los periodistas que critican y juzgan a veces de forma inmisericorde y exagerad, a veces vehemente y drástica, creando alarmas o “noticiones” (cuando son memeces elevas a solemnes para… ¡rellenar!), no admiten que se les llame la atención y se les critique esa labor, y resulta que ahora mismo, gracias a las redes sociales les llega esa queja, y por eso demonizan las redes sociales.

    Nos topamos con que “perro no come perro”, ellos no se critican y sí que nos utilizan como excusa de sus barbaridades “la gente dice, piensa…” . Y hay que recordar que sus comentarios hirientes, cizañeros, de mala baba que dejan en los medios de comunicación en sus programas ya pueden ser contestados a través d elas redes sociales. Ay, amigo, entonces ya no mola, tanto. El periodista abusando del potente altavoz que le confiere el medio adjetiva según sus filias y fobias, según su mala baba, suelta el menosprecio, el vitupero de fulano y no pasaba nada, ahora al menos le cae una lluvia de improperios a través de las redes sociales, ya no campan tan a sus anchas.

    Más que regular por ley el comportamiento de las redes sociales, lo que habría que fomentar es la buena praxis periodística de los que hablan tanto en los medios resumida en dos conceptos: rigor en la información y responsabilidad en la opinión. Y es que si la primera se la saltan aposta porque necesitan rellanar minutos y horas, en la segunda ejercen del peor bocachanclas que te puedes imaginar. Poruqe les tenemos que recordar que lo están diciendo en un medio de comunicación, en el ámbito público y no se puede caer en el menosprecio, vitupero, mala leche que se hace en comentarios privados.

    ¿Qué tal si los periodistas de los medios dejan de ser bocachanclas? A lo mejor, habría menos comportamientos bocachanclas en las redes sociales.

    • Hola Gabriel
      Lo primero, darte las gracias por pasarte y dejar tu opinión (para mí, muy valiosa aunque no esté de acuerdo contigo en algunos aspectos)
      Creo que con la introducción que he hecho en el post y el desarrollo posterior he dejado claro qué es para mí un bocachanclas: alguien que no respeta a los demás, alguien que confunde la libertad de expresión con la libertad de insulto. Una persona que no hace críticas de manera constructiva, sino basadas en la falta de educación. Una persona que, creyéndose en posesión de la verdad absoluta, ataca a diestro y siniestro a todo aquel que no comparte sus creencias (ya sean religiosas, políticas o futbolísticas, por ponerte unos ejemplos) Alguien, en definitiva, que aboga por el insulto fácil traspasando los límites.

      Hay una cosa que para mí está clara: los medios de comunicación ejercen una influencia muy importante en nuestra sociedad, máxime cuando estamos en la era de la comunicación absoluta en la que cualquier cosa que pasa se conoce (casi) al instante. Pero de ahí a poner el peso de la culpabilidad en los medios de comunicación… perdóname Gabriel, pero no estoy de acuerdo.
      Y no te lo argumento desde mi posición de periodista. Yo soy la más crítica con determinados comportamientos y actitudes que se dan en los medios. Te lo argumento porque creo que lo que falla es otra cosa (sin exculpar a determinados medios o periodistas, ojo)
      Cada uno tiene o juega su papel en la sociedad: los medios de comunicación están para informar, la escuela para formar y la educación se aprende en casa.
      Por desgracia (y es algo que me duele y me corroe) los medios de comunicación en España no son libres. Todo depende de quién haya puesto el cheque encima de la mesa y de las filias o fobias del mandamás de turno. NO debería ser así. NO debería permitirse. Pero es una cruda realidad.
      La escuela, para mí, sirve para formar académicamente. De manera genérica en las primeras etapas de la vida y de manera específica en la universidad para prepararte como futuro profesional.
      Pero la educación, Gabriel, se aprende en casa. Mis padres me enseñaron a argumentar con educación, a no insultar, a ser sincera desde el respeto sin faltar a los demás.
      Y el hecho de que en los medios de comunicación se den comportamientos que no proceden no es excusa para que la gente se comporte de esa manera en las redes sociales.
      He leído barbaridades a raíz de los atentados de París, burradas dirigidas a los políticos, insultos y vejaciones hacia futbolistas, barbaridades dirigidas a otros usuarios que opinaban de manera diferente… Puedes estar de acuerdo o no en unas ideas políticas o religiosas, ser fan de uno u otro equipo de fútbol o baloncesto, pero la educación es primordial.
      ¿Éramos antes bocachanclas en lo offline? Sí, pero no tanto (al menos esa es mi opinión) Mucha gente cree que las redes son una especie de bacanal en la que se pueden decir y hacer toda clase de cosas. Pero lo que la gente no sabe (o le da igual) es que a falta de una legislación específica de lo online, son válidas las leyes del mundo no virtual. Es decir, que un delito contra el honor o la intimidad o una injuria o calumnia es igual de grave en internet que en la vida offline.

      No comparto tu opinión cuando culpas a los medios de comunicación de lo que pasa en las redes. Son muy influyentes, eso está claro y no lo podemos negar. Pero echarles todo el peso es como cuando te pillaban haciendo algo que no debías y le echabas la culpa a un amigo. En ese momento es cuando tu madre o tu padre te decía: ¿y si tu amigo se tira de un puente, tú también?
      Hay periodistas que ejercen una influencia notable y cuyas opiniones están cargadas de sectarismo. Eso no te lo voy a negar: ¡no puedo negártelo, Gabriel!, pero está en cada uno actuar en consecuencia.
      Las barbaridades que he leído en las redes sociales no son sólo de adolescentes (que a priori pueden parecer más influenciables) Son de personas adultas. En definitiva: tú puedes decirme lo que quieras desde un medio de comunicación, pero yo debo actuar con educación: esa que se aprende en casa.

      Gracias por pasarte y dejar tu opinión, Gabriel. Que tengas un buen finde!

  • Muy bueno lo de los boca chanclas.

    En fin, yo creo que todo se retroalimenta.
    Los medios, cuando contratan a la “novia de Nicolas” y lo publican, es para generar ese tipo de discusión.

    Los programas con un lenguaje audivisual centrados en el morbo como es hermano mayor, o el programa ese donde dan dinero a la gente.. leches… ah si, “entre todos”.

    Si creas televisión basura, el feedback va a ser de gente basura.
    Es logico, es lo que estas alimentando.

    Te voy a citar un brevisisisimo cuento:
    —————————————————–
    Hay dos lobos aullando dentro de mí. Uno está lleno de ira, odio, amargura y deseo de venganza. EL otro lobo que tengo está lleno de amor, generosidad, compasión y deseo de perdón.
    ¿Qué lobo crees que ganara? Pregunto el niño.
    Al que dé de comer – contestó el abuelo.
    Un abuelo a su nieto
    —————————————————–

    Si nos ponemos a mirar programas enfocados a un nivel cultural más elevado, el nivel de “troleo” es mucho menor.
    Al final, se cosecha lo que se siembra.
    Y de momento, se siembra más basura que cosas que empoderen la mente.

    Chao!! Buen post. Lo comparto ^^

    • ¡Hola Jorge!
      ¡Qué bueno el cuento! No lo había escuchado nunca. Es cierto que ese tipo de comentarios es más frecuente en contenidos de más, digamos, “dudosa” calidad. La verdad es que no me imagino ese tipo de trolleo en un programa de Punset o en un documental de la IIGM de National Geographic, jeje! Pero incluso noticias o programas de contenido general generan comentarios bastante salidos de tono.
      Me quedo patidifusa viendo cómo derivan las conversaciones de una noticia publicada en un diario online o en la página de Facebook o Google + de dicho medio. ¡La virgen Jorge! ¡Si es que parece que andamos todo en día cabreados!
      ¿Y sabes lo peor de todo? Que se está transmitiendo el mensaje a las generaciones venideras que eso es normal. Una cosa es dar tu opinión y otra berrear. Y últimamente veo mucho berreo, jiji!

      Pero tienes toda la razón, compi. Si generas contenido o televisión basura no esperes recoger premios Pulitzer precisamente. La cosa es que la gente no tiene medida a la hora de hablar, independientemente del tipo de contenido. Es como si se hubiese olvidado de toda la educación que ha recibido hasta el momento… En fin, a ver cómo va evolucionando esto, jeje!

      Mil gracias por pasarte por aquí, Jorge. Es un verdadero placer que me hayas dejado unas líneas y que quieras compartir el post. Tu blog es la caña!!
      Un abrazo y nos leemos!!

  • Hola Beatriz, que post más ilustrativo, con ejemplos y enlaces ¡que gozada! Me encanta.
    Eso es querer contar algo y no salir del apuro y bye-bye.
    Respecto al asunto en cuestión, es muy simple y menos mal que al final lo acotas, y yo lo repito.

    Es cuestión de RESPETO, y EMPATÍA , por un lado y EDUCACIÓN, por otro.
    Yo particularmente opino que si no sabes defender y argumentar tus opiniones sin gritos ni insultos, aún te queda un caminito por recorrer, pierdes toda credibilidad.
    Eso siempre se ha dicho, (pero la TV sobre todo vende lo contrario)

    Me da a mi que este tipo de personas no son las que buscan un trabajo donde el lenguaje sea una herramienta… y a buen entendedor…

    Pero claro, lo peor es que su pobre educación, le hace ignorar el alcance de la Red.
    Yo en las oposiciones pasadas, cuando conocí mi tribunal, mis 5 examinadores, lo primero que hice fue darme una vueltecita por RRSS a ver de que pie cojeaban jejeje.

    De ahí que sea muy importante y prioritario educar para ellas y concienciar mucho a los jóvenes.

    Y por supuesto un poco de regulación o legislación.
    Al igual que off-line, tendremos que equilibrar entre libertad de expresión … y hacer apología de lo que nos venga en gana.

    Digo yo.

    Ea! No te ibas a quedar sin una parrafada tan típica mía…
    y es que es mejor no darme un tecladoooooo XDD

    • ¡Hola Marisol!!
      Veo que estamos en la misma onda, jeje.
      Yo vengo del mundo del periodismo y soy una defensora a ultranza de la libertad de expresión y la libertad de información. Creo que un sistema democrático no es tal si no existen estas libertades. Pero cada vez estoy más convencida de que hace falta una regulación en las redes sociales, al igual que existe en el mundo offline. Sin coartar la libertad de nadie, pero sí poniendo ciertos límites.
      El problema es que a las redes sociales (hasta ahora que se han convertido en un boom) no se les ha dado la importancia que realmente tienen. Y durante mucho tiempo se las ha dejado en un limbo legal. Algo que muchos han aprovechado para convertirlo en su paraíso y, para las personas afectadas, en un infierno.
      Es muy importante concienciarse de que esto es un legado que vamos a dejar a las generaciones futuras. Si un adolescente (que tiene total acceso al mundo online) ve que cualquier cosa vale, no podemos esperar que el respeto forme parte de su vida.
      Lo gracioso es que muchos de esos comentarios que veo vienen de personas adultas. Así que no creo que la excusa sea que los jóvenes de hoy en día no saben expresarse o no se toman en serio ciertos valores.
      Creo que no somos conscientes que lo online forma parte de nuestra vida real. No es un videojuego.
      Libertad de expresión, por supuesto que sí. Y lo defenderé siempre. Regulación, también. Al igual que me acomodo a no fumar en espacios públicos o a no injuriar o calumniar en un medio de comunicación tradicional (como la TV, la prensa o la radio) deberíamos hacernos a la idea de que hay ciertas cosas que no se pueden hacer. Se haga en el medio que se haga (en este caso en las redes sociales)

      Muchas gracias por pasarte por aquí guapetona. Siempre es un placer recibir comentarios tuyos.
      Un abrazo bien grande!!

      • “Al igual que me acomodo a no fumar en espacios públicos o a no injuriar o calumniar en un medio de comunicación tradicional (como la TV, la prensa o la radio)”

        lo dices como si no se calumniara, ni hubiera injurias en la prensa, radio o TV. Si no hubiera eso, seguro que no el comportamiento en redes sociales sería distinto. pero es igual de chabacano más fruto d ela ignorancia y mala leche. El cantamañanas de turno (porque a todas horas siempre tienen como mínimo 1) o bocachanclas está teniendo un comportamiento irresponsable, calumniando, dando pávulo a rumores infundados (para rellenar o para fastidiar con “j” que esto es España) desde hace muchos, muchos años, y esta actitud nos repercute, no sé si la adoptamos o es el reflejo d elo que somos, pero que los periodistas y su mal hacer en el comportamiento en los medios tiene mucho que ver, con todas esas actitudes de la gente de a pie en el uso de redes sociales.

        UN placer tu artículo, si no hubiera sido así no tendría el impulso de llamarte la atención sobre la responsabilidad periodística en los medios tradicionales en lo que comentas.

        p.d.: creo, esto es una idea, que no hay que regular la libertad de expresión, sino que hay que volver a enseñar qué es la libertad de expresión, cuáles son sus límites, y cuando se convierte en otra cosa por ejemplo, en un insulto. Y los periodistas son los que deberían estar mejor formados para transmitir esas ideas, pero no, transmiten otra cosa, tal vez por eso esta confusión , hecha adrede en algunos casos y pura ignorancia en muchos otros (lo que da una idea del pobre nivel que nos gastamos.

        • Hola Gabriel
          No lo digo como si en los medios no se calumniase. En ningún momento he dicho eso porque este artículo no iba encaminado hacia ellos, sino hacia el comportamiento de la población en general. Como te comentaba anteriormente, hay hechos totalmente censurables en los medios de comunicación pero ellos no tienen la culpa del nivel de tolerancia cero que hay en las redes (no toda, como quieres dar a entender)
          Vuelvo a repetir: un periodista puede decir lo que quiera o lo que se le permita en ese medio, pero eso no es excusa para perder la educación y creer que las palabras, amenazas, insultos o vejaciones no tienen consecuencias. La gente se ampara en la libertad de expresión y eso sólo se define de una manera: falta de educación.
          En cuanto a la regulación, creo que es necesaria de manera específica. Al no existir una ley concreta para medios online es válida la que rige la vida offline, pero al igual que se están tipificando los delitos de estafa, acoso en internet… creo que las leyes se deben acomodar a las nuevas tecnologías.
          Y sí, hace falta mucha más educación. Yo tengo claro dónde termina mi libertad de expresión: dónde comienza la tuya y tu derecho a la intimidad. Habría que concienciar más sobre ello.

          Gracias de nuevo por pasarte. Un placer leer tus opiniones 😉